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LA MAESTRIA DE LAS PLANTAS

omraam"Sin que ningún signo precursor os lo advierta, puede suceder que de repente os sintáis invadidos por la luz: de repente, vuestra conciencia es proyectada muy arriba hasta el plano de la superconciencia y os sentís deslumbrados por la inmensidad, la belleza en la que vive vuestro Yo superior... Desgraciadamente, este estado no es duradero, y de nuevo retomáis vuestra vida cotidiana con las mismas preocupaciones, las mismas debilidades: os sentís en la oscuridad, en la limitación, desconectados, de vuestro Yo superior, vuestro Yo divino, como un fragmento separado del Todo... Luego, de nuevo, sentís un deslumbramiento, una iluminación, y ahí también, este instante no es duradero.
Pero no os desaniméis, continuad trabajando, esforzándoos. Un día, finalmente, después de todos estos altibajos, después de todas estas oscilaciones entre la claridad y las tinieblas, la luz ya no os abandonará, habréis cambiado de orilla y estaréis definitivamente salvados".


 Cuando os despertéis por la mañana, pensad que este instante es el más importante del día. ¿Por qué?... Porque de él dependerá el resto de este día, y que de este día también dependerá cómo será vuestra vida en el futuro.
Jesús, que sabía esto, dijo: «No os preocupéis por el día de mañana, porque el día de mañana se preocupará de sí mismo. A cada día le basta su propia malicia.» No preocuparse por el mañana, sí, pero a condición de pensar en el día de hoy, de vivir bien el día de hoy, si no cada día de mañana os lo pasaréis reparando las consecuencias de las faltas cometidas la víspera. Todos los que se ocupan de su futuro, despreciando las veinticuatro horas presentes, han dejado lagunas por todas partes en su existencia, y se hallan de nuevo en la tierra para corregir, reparar y sufrir.

Si por lo menos lográis vivir bien veinticuatro horas, preparáis las veinticuatro horas futuras, no tenéis nada que reparar y el programa que se presenta es fácil de ejecutar: el terreno está desbrozado, no hay obstrucciones y así la vida es más fácil. Pero sobre todo comenzad por vivir bien los primeros instantes de este día para preparar las horas siguientes.


Todas las religiones han predicado el ayuno como ejercicio de purificación. Pero el ayuno no debe ser únicamente comprendido en el plano físico. Si las impurezas se depositan en el cuerpo físico en forma de transtornos físicos, un ayuno físico podrá eliminarlas. Pero las impurezas también pueden instalarse en el cuerpo astral y en el cuerpo mental en forma de sentimientos y deseos bastos, pensamientos y juicios erróneos. Porque estos pensamientos, estos sentimientos y estos deseos son entidades tenebrosas que obligan a los humanos a absorber ciertos alimentos que necesitan. En efecto, los pensamientos, los sentimientos y los deseos son entidades vivas.

Para librarse de estas entidades, el hombre no debe darles de comer, es decir debe esforzarse no sólo en evitar pensamientos y sentimientos inferiores, sino también substituirlos por pensamientos y sentimientos puros y luminosos. Si les priva de su alimento, hará ayunar a estas entidades que, sintiéndose amenazadas de morir de hambre, le abandonarán. He aquí cómo también debemos comprender el ayuno, transponiéndolo a los diferentes planos.


La imaginación no sólo es esta facultad que posee el ser humano de imaginar objetos, seres, acontecimientos. También es como un aparato que le permite viajar por el universo para visitar regiones todavía desconocidas para él; y estos viajes pueden llevarle tanto al infierno como al Cielo.

Para un Iniciado, la imaginación es comparable a un globo sonda lanzado al espacio dónde registra los esplendores del Cielo para venir luego a comunicarlos a su conciencia. Es así también como numerosos creadores, pintores, escultores, poetas y músicos han encontrado su inspiración: visitaban con su espíritu las regiones sublimes, y luego regresaban con visiones e impresiones que trataban de traducir después a través de su arte. Y también vosotros, aunque no debáis crear obras de arte, tratad de reconducir más a menudo vuestra imaginación hacia las regiones celestiales, y permitidle que contemple estos mundos de belleza que dejarán en ella una huella imborrable.



La piedra filosofal, el elixir de la vida inmortal, la panacea universal, el espejo mágico, la varita mágica son cinco símbolos del trabajo que el discípulo debe realizar para ser digno de recibir la Iniciación.
Cuando transforma sus pensamientos y sus sentimientos egoístas y mezquinos en pensamientos y sentimientos generosos y desinteresados,prepara la piedra filosofal que transmuta los metales viles en oro.
Cuando, mediante una vida pura, regenera las células de su organismo, destila el elixir de la vida inmortal.
Cuando desprende a su alrededor la luz y el calor, trabaja con la panacea universal.
Cuando ha aprendido a proyectarse hasta las regiones más elevadas del mundo espiritual, recibe mensajes del espacio, y los objetos y los seres vienen a reflejarse en su alma como en un espejo mágico.
Finalmente, cuando adquiere el pleno dominio de sí mismo, entra en posesión de la varita mágica que otorga todos los poderes.


No os planteéis demasiadas preguntas sobre la utilidad de hacer el bien. Todo lo bueno que podáis hacer, bien sea con actos, con palabras, con sentimientos o con pensamientos, hacedlo, y dejad después que el tiempo termine su obra. Incluso aunque lleguéis a olvidarlo, un día, sin saberlo vosotros, este bien os perseguirá para recompensaros. Y añadiré aún esto: aprended a hacer el bien sin decir nada, sin querer que se sepa que sois vosotros quien lo habéis hecho. Así, no sólo sentiréis una alegría secreta, sino que despertaréis en los demás algo bueno: se sentirán obligados a preguntarse quien es este ser magnífico que no quiere mostrarse, y esto les impulsará a actuar de la misma manera hacia los demás.

 

Omraam Mikhaël Aïvanhov

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