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LA MAESTRIA DE LAS PLANTAS

He dietado con muchos Maestros vegetalistas a lo largo de mi vida, cada uno con su arte, con variedad de plantas Maestras y que, cada una me ha enseñado algo importante y sanado partes de mi cuerpo.

Mi última dieta ha sido con tabaco, nunca lo había dietado antes hasta que apareció en mi vidal, un Maestro llamado Ernesto García Torres, Esperanza y yo nos pusimos en sus manos.

Nuestra primera dieta urbana en casa de Ernesto, en Iquitos. Nunca antes había hecho una dieta urbana, es decir, fuera de la selva.

El trabajo consistía en llegar a la casa sobre las 9 de la noche, nos daba el tabaco y trabajábamos hasta las 12 más o menos, entonces Ernesto cerraba la ceremonia y descansábamos hasta las 6 de la mañana en su gimnasio (es profesor de artes marciales) en unos colchones que habíamos comprado para tal fin, luego iríamos en motocarro hasta nuestro hostalito para descansar y esperar otra vez las 9 de la noche y volver a casa de Ernesto, así durante 8 días.

La experiencia con el tabaco ha sido dura, nunca con otro vegetal experimenté nada igual, la primera toma (él la denomina el “matatodo”), fue brutal, cuando llega al estómago te da la impresión de que te va a estallar, son tres minutos de auténtica angustia casi me pone de rodilla en tierra, me sentía morir literalmente. Cuando me iba recuperando estaba totalmente mareado, Ernesto nos había dado unos “mapachos” (cigarros de tabaco natural) al rato nos ordenó -”fumen y traguen el humo”, con el mareo de la toma y el mapacho empeoró la cosa, pensé -“si salgo de esta mañana tomo el primer avión a España”; vinieron los vómitos que fueron brutales, al cabo de una hora ya todo estaba más tranquilo y Ernesto no paraba de cantar sus Ícaros, preciosos por cierto; nos acompañaba mi amigo el hermano Alberto, el no tomó pero quería estar presente para acompañarnos, su presencia para nosotros fue preciosa y, desde aquí nuestro agradecimiento de corazón. También agradezco la presencia de Mónica, amiga de Ernesto y Daniel, nos acompañó haciendo la dieta con nosotros y atendiéndonos de maravilla todo el tiempo, gracias amiga.

 

Ernesto nos “Icareó” uno a uno con canciones preciosas, nos mojó la cabeza con un ungüento que olía muy fuerte y nos hizo dar un baño en un barreño de agua que tenía en una habitación que me supo a gloria, luego a descansar en el colchón. Fue acostarme y empezar a tener visiones muy potentes y claras, partes de mi vida no resueltas que se mostraban con una contundencia que no dejaba lugar a ninguna duda, empecé a relajarme, a estar tranquilo, siendo un observador de mi mismo, el Tabaco estaba actuando en mí como un Maestro implacable, con unas comprensiones que ni la Ayahuasca muchas veces me ha dado, entonces fue desapareciendo la idea de “coger el primer avión que saliera para España” empezaba a entender la dieta y lo que me esperaba en los próximos días, estaba resuelto a vivirlo.

Ese fue el primer día, los siguientes más o menos igual, cada día una sorpresa diferente, lo que tocaba trabajar Ernesto lo anunciaba antes -“hoy toca limpiar pensamientos negativos, sucios, repetitivos” y así era, no se equivocaba en absoluto; increíble, nunca había estado con alguien tan despierto, tan “brujo” en el buen sentido pues para nada fue invasivo, todo lo contrario, un hombre sabio y muy correcto, sin abusar en nada de los “gringos” cosa bastante habitual con los “maestros” que uno se encuentra por estos lugares.

De regreso al hostal a veces tocaba vomitona otra vez, de nuevo visiones y comprensiones profundas; uno ya quería que llegara la noche para continuar trabajando.

El tabaco te da fuerza, firmeza, te ayuda a afrontar aquellas cosas que quedan pendientes en tu vida, que te parecen insalvables y que a mi regreso me puso manos a la obra, a trabajar en levantar las alfombras y quitar el polvo acumulado debajo durante muchos años de mi vida.

Cerramos el trabajo con una ceremonia de ayahuasca, la variedad llamada CIELO, una maravilla después de una limpieza tan profunda.

Estoy contento con la experiencia, todavía siento en mi cuerpo su fuerza, su energía, y pienso repetir la Dieta muy pronto.

Doy las gracias a Daniel por darme el contacto, a Ernesto, gracias Maestro, lo que vine a buscar me ayudaste a encontrarlo, larga vida para ti y tu familia hermano, nos veremos muy pronto.

Gracias PADRE TABACO, Gracias MADRE AYAHUASCA

Josep Vila

Febrero 2010, IQUITOS (Perú)

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