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LA MAESTRIA DE LAS PLANTAS

La Ayahuasca es la medicina Sagrada más potente que conozco, no he experimentado con demasiadas, siempre he sido fiel a la planta que me cambió la vida, que cuidó de mi corazón cuando estaba al borde de la muerte, cuando puse capas y mas capas de protección en mi cuerpo hasta llegar a un peso de 130kg, poniendo en peligro mi salud física y mental.

Ha sido un proceso de sanación largo, de muchos años, no solo las plantas han hecho el milagro, también mi actitud de empeño, sufrimiento, entrega, paciencia y compromiso han sido necesarias para el cambio.

Hace falta compromiso con uno mismo para cambiar y sanar nuestra vida, no hay suficiente con hacer cursos, terapias, o trabajar con Medicinas Sagradas, hay que estar dispuestos a sufrir, a morir de verdad a los viejos roles que nos han acompañado durante muchos años, a la comodidad del "pobre de mi" culpando a todo el mundo de mi desgracia, de no ser feliz, todo menos afrontar la vida, podemos cambiarla cuando queramos si estamos, de verdad dispuestos a ello, no es fácil claro, estamos apegados a personas, emociones, a viejos patrones que no nos dejan "ver" lo que realmente somos, seres fantásticos, llenos de consciencia, amor y sabiduría.

Dentro de cada ser humano hay un Dios, una sabiduría infinita escondida detrás de los miedos, de los apegos, de las emociones, de las fantasias de los deseos, un gran Maestro Interior y nos empeñamos en buscar fuera de nosotros la varita mágica que nos resuelva los problemas; están bien los instructores, los maestros, todos aquellos que han hecho camino antes que nosotros y que nos dan la mano para empezar a caminar por el mundo espiritual pero, cuidado porque si nos apegamos a ellos demasiado tiempo caemos en la comodidad, esperamos a que nos resuelvan los problemas, no decidimos por nosotros mismos, por miedo a equivocarnos y, así nunca aprendemos, no somos libres, siempre necesitaremos un "bastón" donde apoyarnos. Yo no le temo al fracaso, a equivocarme, de hecho lo hago a menudo y procuro aprender, detrás de cada fracaso hay una enseñanza, solo es cuestión de agachar la cabeza de vez en cuando con humildad y no dejarse llevar por el orgullo, el ego...

A veces oigo comentarios que hablan del ego "¡hay que eliminarlo!" , no estoy de acuerdo, simplemente hay que ponerlo a nuestro servicio, educarlo, es como un gran perro, lo llevamos de la cuerda atado tirando constantemente de nosotros, este gran perro hay que aceptarlo porque es "nuestro" reconocerlo amansarlo y enseñarle a caminar a nuestro lado, soltarlo solo cuando es necesario, no cuando él quiera, sino, siempre somos esclavos de ese ego feroz que tanto nos hace sufrir y equivocarnos.

Por qué os cuento todo esto, pues porque para trabajar con una Planta Sagrada hay que tener en cuenta todas estas cosas, la planta nos conecta con el Alma, con la conciencia, con lo más sutil y profundo de nuestro Yo Superior.

Josep Vila

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